viernes, 5 de octubre de 2012

El Fuego Sagrado - Secreto Masonico - Gabito Grupos

EL FUEGO SAGRADO EN LA ESPINA DORSAL Y El. CEREBRO 



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Santee llamó a la medulla spinalis (médula espinal) el eje, central del sistema nervioso. En una persona de talla mediana, el cordón espinal tiene alrededor de dieciocho pulgadas de largo, pesa aproximadamente una onza y termina opuesto a la primera vértebra lumbar. La terminación superior del cordón espinal pasa a través del foramen magnun (la gran abertura en el hueso occipital del cráneo), finalizando en la medulla oblongata. A través del cordón espinal corre un delgado canal central llamado el sexto ventrículo. Éste es descripto de la siguiente forma: “Es apenas visible a simple vista, pero se extiende a lo largo del cordón y se ensancha sobre el cuarto ventrículo. En el conus medullaris también se dilata, formando el ventriculus terminalis (Krausai)”. De acuerdo con el sistema de cultura oculta oriental existen 49 centros nerviosos sagrados en el cuerpo humano, de los cuales los siete más importantes y centros clave están situados cerca de la espina dorsal a diversos intervalos. El número total, 49, es el cuadrado de 7, y es también el número de rondas y subrondas de una cadena planetaria. Cuando son vistos clarividentemente, todos estos centros parecen flores o chispas eléctricas. Cada uno de estos siete plexos principales tiene seis de menor importancia rodeándolo, formando así diagramas en forma de estrellas de seis puntas, aunque los centros no se encuentran ordenados en el cuerpo de esa manera. Respecto a la continua reaparición del sagrado número siete en conexión con los órganos y partes del cuerpo humano, H. P. Blavatsky escribe: “Recordad que la fisiología, imperfecta como es, muestra grupos septenarios por todas partes del exterior e interior del cuerpo; los siete orificios, los siete “órganos” en la base del cerebro, los siete plexos (el faríngeo, el laríngeo, cavernoso, cardíaco, epigástrico - igual a plexo solar -, prostático y plexo sacro, etc.)”. Estos siete son los plexos negativos de la espina dorsal de primera importancia, pero a los discípulos de los Misterios se les aconseja no intentar el desarrollo de esos centros, porque ellos son polos negativos. Todos los plexos positivos que el verdadero discípulo del más elevado conocimiento debería tratar de desarrollar están situados dentro del cráneo, porque el cuerpo es un polo negativo de ese cuerpo espiritual contenido en la cavidad craneana. Como el cuerpo es controlado por el cerebro, el verdadero adepto trabaja con éste, eludiendo los polos negativos de los centros cerebrales que están situados a lo largo de la espina dorsal. El desarrollo apropiado de los siete discos cerebrales o esferas espirituales interpenetrantes, termina en el despertar de las flores espinales por un proceso indirecto. Guardaos del proceso directo de concentrar o encauzar la respiración interna hacia los centros espinales. La señora Blavatsky podría haber agregado a su lista de septenarios los siete órganos sagrados existentes alrededor del corazón, las siete capas de la epidermis, las siete glándulas de secreción interna (endocrinas), de primera importancia; los siete métodos por los cuales el cuerpo es vitalizado, los siete hálitos sagrados, los siete sistemas del cuerpo (huesos, nervios, arterias, músculos, etc.), las siete capas del huevo áurico, las siete divisiones mayores del embrión, los siete sentidos (cinco despiertos y dos latentes), y los períodos de siete años en los cuales está dividida la vida humana. Todos éstos recuerdan el hecho de que los siete espíritus primitivos y primarios han llegado a encarnarse en la estructura compuesta del hombre y que los Elohim están realmente dentro de su propia naturaleza, donde, desde sus siete tronos, lo están plasmando en una criatura septenaria. Uno de estos Elohim, el cual corresponde a un color, a una nota musical, a una vibración planetaria y a una dimensión mística, es la clave de conciencia de cada reino de la Naturaleza. Los Elohim se turnan en el control de la vida de los seres humanos. De acuerdo con los antiguos Brahmanes, el Señor de la raza humana está afinado a la nota musical fa, y su vibración corre a través del diminuto conducto de la columna espinal. Este conducto es llamado el sushumna. La esencia que se mueve a través del sushumna florece finalmente hacia afuera, formando una magnifica flor en el cerebro. Ésta es llamada sahasrara, el loto de mil pétalos, en el medio del cual está entronizado el ojo divino de los dioses. En la India es posible procurarse cromos baratos mostrando a un Yogi meditando con estos centros florales a lo largo de la espina dorsal, conectados simultáneamente por tres nagas o dioses serpientes, los cuales representan las divisiones del cordón espinal. El caduceo de Hermes muestra las dos serpientes enroscadas alrededor de la vara central donde vibran como las notas bemol y sostenido del tronco central. Los dioses naga, o serpientes, a menudo simbolizados con cabezas humanas (algunas veces como cobras con siete cabezas), son motivos favoritos del arte oriental. En un solitario lugar de la jungla, en la Indochina, existen los restos de la antigua ciudad de Ankor Vat, sobre cuya erección nada se conoce, aunque los nativos sostienen que sus grandes estructuras fueron levantadas en una sola noche por los dioses. Estos edificios contienen cientos de esculturas de grandes serpientes, la mayoría de ellas cobras de capuchón. En algunos casos los cuerpos, siendo de gran largura, han sido utilizados como barandas alrededor de los muros y al costado de las escalinatas. En los cromos indios, las floraciones a lo largo de la espina dorsal figuran a menudo con diferente número de pétalos. Por ejemplo, uno en la base de la espina no tiene sino cuatro pétalos; el siguiente, alrededor de seis. Cada uno de estos pétalos tiene grabado un misterioso carácter sánscrito representando una letra del antiguo alfabeto. Se cree que los pétalos indican el número de nervios ramificados desde el plexo o ganglio. Las flores de loto son ornamentadas a menudo con las figuras de los dioses, puesto que todas las deidades del Panteón Brahmánico están relacionadas con centros nerviosos del cuerpo humano, y las tendencias que ellos demuestran mitológicamente son simbólicas de las actividades internas de la naturaleza del hombre. Una pintura oriental muestra tres vórtices, uno cubriendo la cabeza, en el centro del cual se sienta Brahma con cuatro cabezas, siendo su cuerpo de un oscuro y misterioso color. El segundo vórtice, que cubre el corazón, plexo solar y la región abdominal superior muestra a Vishnú sentado en un capullo de loto sobre un lecho constituido por la serpiente del movimiento cósmico enrollada, formando con los siete capuchones de su cabeza un palio sobre el dios. Sobre el sistema generativo se encuentra el tercer vórtice, en el medio del cual se sienta Shiva, siendo su cuerpo de un blanco agrisado y fluyendo de la corona de su cabeza el río Ganges. Esta pintura fue la obra de un místico indio que empleó muchos años en realizar las figuras, ocultando sutilmente en ellas grandes verdades. Las leyendas cristianas podrían ser relacionadas con el cuerpo humano por el mismo método que el empleado por los orientales, porque los propósitos encubiertos en las enseñanzas de ambas escuelas son idénticos. En la Masonería, los tres vórtices representan las puertas del Templo, en las cuales Hiram fue herido, no existiendo puerta en el Norte porque el Sol nunca brilla desde el ángulo Norte de los cielos. El Norte es el símbolo de lo físico debido a su relación con el hielo, agua cristalizada, y con el cuerpo, espíritu cristalizado. En el hombre, la luz brilla hacia el Norte, pero nunca desde allí, porque el cuerpo no tiene luz propia; brilla con el reflejo de la gloria de las partículas de vida divina ocultas dentro de las substancias físicas. Por esta razón se considera a la Luna como el símbolo de la naturaleza física del hombre. Hiram o Chiram, como debería ser más apropiadamente llamado - considerando que su nombre está compuesto por las letras que en hebreo significan fuego, aire y agua -, representa los misteriosos aire y agua ígneos que deben elevarse a través de los tres grandes centros simbolizados por la escala de tres peldaños y los vórtices florales mencionados en la descripción de la pintura india. Debe ascender también por la escala de siete peldaños, el capullo de siete pétalos antes descripto. Estas flores no deben ser consideradas enteramente desde un punto de vista oriental. El cristianismo podría llamarlas apropiadamente las estaciones de la cruz, porque ellas son lugares sagrados donde el fuego redentor se detiene un momento en su marcha hacia el calvario y hacia la liberación. La columna vertebral es una cadena de treinta y tres segmentos divididos en cinco grupos: (1) las vértebras cervicales o del cuello, siete en número; (2) las vértebras dorsales o torácicas, de las cuales hay doce (una por cada costilla); (3) las vértebras lumbares, cinco en número; (4) el sacro (cinco segmentos fundidos en un hueso), y (5) el coxis (cuatro segmentos considerados como uno). Los nueve segmentos del sacro y del coxis son atravesados por diez foraminas, a través de las cuales pasan las raíces del Árbol de Vida. El nueve es el número sagrado del hombre, y existe un gran misterio oculto en el sacro y el coxis. La parte del cuerpo desde los riñones hacia abajo fue llamada la Tierra de Egipto por los antiguos Cabalistas, a la cual fueron llevados los Hijos de Israel durante la cautividad. Moisés (la mente iluminada, tal como lo significa su nombre) condujo a las tribus de Israel (las doce facultades) fuera de Egipto, elevando la serpiente de bronce en el desierto sobre el símbolo de la cruz Tao. En la base de la espina dorsal existe un pequeño centro nervioso sobre el cual nada se conoce, aunque los ocultistas creen que el simbolismo de la segunda crucifixión, la que se supone tuvo lugar en Egipto, tiene conexión con el cruce de ciertos nervios en la base de la espina dorsal. Un amigo que visitó México tuvo la gentileza de contar los anillos de las colas de las imágenes de piedra de Quetzalcoatl o Kukulcan, como se lo conoce actualmente. En casi todos los casos eran nueve en número. La jerarquía cósmica que controla la constelación de Escorpión tiene el dominio de los fuegos ocultos del cuerpo humano. Para simbolizar esto, se les dio el nombre de dioses serpientes, y los sacerdotes iniciados en su misterio exhibían la serpiente enrollada en la forma de uraeus sobre su frente. Estos sacerdotes llevaban también a menudo báculos flexibles tallados en la forma de una culebra, de seis a diez pies de largo. La madera con la cual estaban construidos era especialmente tratada por un proceso ahora perdido. En cierta parte del ceremonial, los sacerdotes encorvaban los flexibles báculos en círculo, poniéndose la cola de la serpiente tallada en la boca y acompañando la operación con invocaciones secretas. Los trascendentalistas de la Edad Media hacían la misma cosa, pero no con el pleno conocimiento que poseían los antiguos sacerdotes. Los señores de Escorpión, que son los grandes iniciadores, no aceptaban a nadie en los Misterios salvo cuando el Sol se encontraba en cierto grado de Tauro, simbolizado por Apis, el Toro. Cuando el Toro llevaba el Sol entre sus cuernos, los neófitos eran admitidos. En astrología geocéntrica, esto ocurre cuando el Sol está supuestamente en el último decanato de la constelación de Escorpión. Esto no era solamente una verdad en los antiguos rituales egipcios, sino que lo es todavía en las Escuelas de Misterios. Los aspirantes a seguir la oculta senda del fuego son admitidos hasta el día de hoy sólo cuando el Sol se encuentra geocéntricamente en Escorpión y heliocéntricamente en Tauro. El grupo de estrellas que constituye la constelación de Escorpión se asemeja estrechamente a un águila con las alas desplegadas, y ésta es una de las razones por las cuales esa ave es sagrada para la Francmasonería, que es un culto del fuego. Aunque los tres conductos del cordón espinal son llamados en la antigua sabiduría nagas o serpientes ondulantes, y la serpiente que no puede morir hasta la puesta del Sol fue aceptada como su símbolo, el escorpión también ha sido usado como emblema del fuego espinal. Este escorpión fue llamado Judas, el traidor, porque él es un detractor, llevando el aguijón en el sacro y el coxis. Nosotros recordamos la leyenda de Parsifal, porque el Castillo del maligno mago Klingsor, situado al pie de la montaña, en medio de un jardín de ilusión, es simplemente un símbolo de esta Ciudad de Babilonia y de la Tierra de las Sombras, donde a menudo el Hijo de Dios es tentado a sacrificar su inmortalidad. Aquí también está la escena que Goethe llamó “Noche de Walpurgis”. Igualmente aquí la falsa luz es encadenada por mil años, como lo relató Milton en su Paraíso Perdido. Sobre el descenso del fuego espiritual por la espina dorsal, hacia el lugar de las sombras, Milton dice: “¡Él, el Poder Omnipotente, se arrojó temerariamente flameando desde el etéreo cielo, con horrible devastación y combustión, hacia insondable perdición, para morar allí en diamantino cautiverio y bajo el castigo del fuego!”. Es también desde aquí que las hordas de escorpiones se elevaron, esparciendo decadencia y destrucción en toda la tierra, como se relata en el Libro de la Revelación. Aquí está también la roca Moriah, sobre cuya cima está enterrado Hiram. Aquí acecha Tifón, el Destructor, y Satanás, que fue apedreado. Ésta es la morada de la falsa luz, para diferenciarla de la verdadera que brilla fuera de las regiones de schamayim arriba. Entre estas dos está situado el cordón espinal, una cuerda que une el Arca y el Ancla. Existe una leyenda entre los orientales que relata que Kundalini, la diosa del fuego serpentino espinal, habiéndose cansado del cielo, decidió visitar la nueva tierra que había sido creada en el mar del espacio. Por lo tanto, bajó por una escala de cuerdas (el cordón umbilical) desde el cielo y encontró una isla (el feto), en el Mar de Meru (los fluidos amnióticos), circundada por las montañas de la Eternidad (el corion), todo lo cual estaba dentro del huevo de Brahma (la matriz de Matripadma). Después de explorar la isla, Kundalini decidió volver a subir la escala otra vez, pero cuando lo iba a hacer, la escala fue cortada desde arriba (el cordón umbilical cortado al nacer) y la isla derivó a lo lejos en el espacio. Teniendo miedo, Kundalini se introdujo en una cueva (el plexo sacro), donde, de acuerdo con ciertas enseñanzas orientales, ella permanece enrollada como la cobra en la cesta del encantador de serpientes, de la cual puede ser atraída únicamente por las tres notas misteriosas de la flauta del encantador. Cuando Kundalini comienza a desenrollarse, asciende como una corriente serpentina de fuego a través de la médula espinal y penetra en el cerebro, donde estimula la actividad del cuerpo pituitario. La espina dorsal puede dividirse horizontalmente en tres secciones. La sección inferior incluye las vértebras lumbares, junto con los segmentos que forman el sacro y el coxis, y está rodeada por un vapor de un color cárdeno e inflamado. Este vapor es de naturaleza oleosa y hace aparecer al sacro y al coxis del color de la sangre seca. Este color, sin embargo, es más bien vivo que apagado. Más arriba, hacia las vértebras lumbares, el color se vuelve más claro y de aspecto no tan inflamado. Gradualmente se torna anaranjado, y a través de la sección formada por las doce vértebras dorsales hay un dorado resplandor radiante que surge de una línea filiforme de lo que parece ser un río de fuego amarillo. Estos colores se extienden un tanto hacia afuera a lo largo de los nervios que se bifurcan desde la espina dorsal entre las vértebras. Un poco más arriba, el amarillo presenta manchas verdes, y a través de la sección cervical la corriente se vuelve de un color tenuemente azul eléctrico. Por el ida y pingala - dos conductos laterales a lo largo de la médula espinal, paralelos al tubo central, uno a cada lado -, esta corriente de fuego sube y baja incesantemente. Cuanto más arriba va ese fuego, tanto más suaves y menos brillantes son sus tonalidades y más puros y hermosos sus colores, hasta que finalmente se encuentran en una hirviente masa en fusión en el pons de la médula oblongata, donde el fuego comienza casi de inmediato a atravesar el tercer ventrículo y agita el cuerpo pituitario. Santee describe esta pequeña forma como sigue: “La hipófisis (cuerpo pituitario) se compone de dos lóbulos unidos por tejido conexivo. Una capa de duramáter (diaphragma sellae) los mantiene en la fosa hipofísica. El lóbulo anterior, que es el mayor, se deriva del epitelio de la cavidad bucal, y su estructura se asemeja a la de la glándula tiroides. Sus vesículas cerradas, forradas con epitelio columnario (en parte ciliado), contienen una substancia viscosa como gelatina (pituita), que fue lo que sugirió el antiguo nombre que se daba a este cuerpo. El lóbulo anterior está ahuecado en su superficie posterior (en forma de riñón) para recibir el lóbulo posterior, el infundíbulo, en la concavidad. La hipófisis tiene una secreción interna que parece estimular el crecimiento de los tejidos conectivos y ser esencial para el desarrollo sexual.” El cuerpo pituitario es el polo negativo, aunque desempeña muchas funciones en el desarrollo de la conciencia espiritual, En cierto sentido de la palabra, es el iniciador, porque "eleva" al aspirante (la glándula pineal). Siendo su polaridad femenina, el cuerpo pituitario vive conforme a su cargo de ser la eterna tentadora. En los mitos egipcios, Isis, que participa de la naturaleza del cuerpo pituitario, conjura a Ra, la Suprema Deidad del Sol (que simbólica aquí a la glándula pineal), para que le comunique su nombre sagrado, lo que así hace finalmente, El proceso fisiológico por medio del cual se realiza esta operación es digno de ser considerado detalladamente. El cuerpo pituitario comienza a refulgir muy suavemente, y pequeños anillos ondeantes de luz surgen en derredor de la glándula para desvanecerse en forma gradual a corta distancia del cuerpo pituitario. Conforme continua el desenvolvimiento oculto, de acuerdo con la apropiada comprensión de las leyes del ocultismo, los anillos que manan de la glándula van haciéndose más fuertes. Éstos no están distribuidos por igual en torno del cuerpo pituitario. Los círculos se alargan por el lado que mira hacia el tercer ventrículo y llegan en graciosas parábolas a la glándula pineal. Gradualmente, conforme la corriente se va haciendo más poderosa, se aproximan más y más al durmiente ojo de Shiva, coloreando la forma de la glándula pineal con luz dorado-anaranjada y poniéndola poco a poco en actividad. Bajo el suave calor y radiación del fuego pituitario, el huevo divino comienza a estremecerse y moverse y el magnífico misterio del desarrollo oculto se produce. La glándula pineal es descripta así por Santee: “El cuerpo pineal (corpus pineale) es un cuerpo cónico de 6 mm (0,25 pulgadas) de alto por 4 mm (0,17 pulgadas) de diámetro unido a la cubierta del tercer ventrículo por un tallito achatado, la habenula. También se la denomina epífisis. El cuerpo pineal está situado en el fondo de la fisura transversal del cerebro, directamente bajo el esplenio del cuerpo calloso y descansa entre los folículos superiores de los cuerpos cuadrigeminales, sobre la superficie posterior del cerebro medio. Está estrechamente envuelto por la piamáter. La habenula se divide en dos láminas, la dorsal y la ventral, que están separadas por el receso pineal. La lámina ventral se funde con la comisura posterior; pero la dorsal se estira hacia adelante, sobre la comisura, continuando la cubierta epitelial. El borde de la lámina dorsal se engruesa en la línea donde se une al tálamo y forma la stria medullaris thalami (estría pineal). Este engrosamiento es debido a la presencia de un manojo de fibras de la columna del fornix y la estría intermedia del centro olfatorio. Entre las estrías medulares en el extremo posterior existe una banda transversal, la commissura habenularum, a través de la cual las fibras de las estrías se entrelazan parcialmente con el núcleo habenulato en el tálamo. El interior del cuerpo pineal está compuesto por folículos cerrados, rodeados de crecimientos de tejido conexivo. Los folículos están llenos de células epiteliales, mezcladas con materia calcárea, la arena cerebral (acervulus cerebri). Los depósitos calcáreos se encuentran también en el tallo pineal y a lo largo de los plexos coroideos.” “La función del cuerpo pineal es desconocida. Descartes sugiere humorísticamente que es la morada del espíritu (la arena) del hombre. En los reptiles se encuentran dos cuerpos pineales, uno anterior y otro posterior, permaneciendo este último sin desarrollar, pero el anterior forma un ojo ciclópeo rudimentario. En el “Hatteria”, un lagarto de Nueva Zelandia, se proyecta a través del foramen parietal y presenta una retina y lente imperfectos, y en su largo tallo, fibras nerviosas. El cuerpo pineal humano es probablemente homólogo con el cuerpo pineal posterior de los reptiles.” La glándula pineal es un eslabón entre la conciencia del hombre y los mundos invisibles de la Naturaleza. Cuando el arco del cuerpo pituitario hace contacto con esta glándula, se producen destellos de momentánea clarividencia, pero el procedimiento para hacer trabajar constantemente ambos cuerpos juntos requiere no sólo años, sino vidas enteras de consagración y especial ejercitación fisiológica y biológica. Este tercer ojo es el ojo Ciclópeo de los antiguos, porque era un órgano de visión consciente mucho antes que los ojos físicos se formaran, si bien esta visión era más bien un sentido de cognición que de vista en esos remotos tiempos. Conforme el contacto del hombre con el mundo físico aumento más plenamente, fue perdiendo su entendimiento interno juntamente con la consciente conexión con las jerarquías creadoras. Con el objeto de recuperar esta conexión, es necesario que se eleve sobre las limitaciones del mundo físico. É1 no debe, sin embargo, romper su conexión con la humanidad, convirtiéndose en un recluso o en un sonador poco práctico. El ocultista no debe huir de nada; debe transmutarlo todo. En la glándula pineal hay una menuda arenilla, o arena, sobre la cual la ciencia moderna no conoce prácticamente nada. Las investigaciones han demostrado que esta arenilla no existe en los idiotas ni en los que carecen de una mentalidad debidamente organizada. Los ocultistas saben que esta arenilla es la clave de la conciencia espiritual del hombre. La misma sirve como eslabón entre la conciencia y la forma. Lo expuesto bastará para dar una idea de parte del misterio de la anatomía oculta del hombre. Aquéllos que saben discernir verán en el canal espinal que llega hasta los ventrículos cerebrales - a través de ciertas puertas que la ciencia no conoce - los pasajes y cámaras de los antiguos Misterios. Y comprenderán que el fuego espiritual espinal es el candidato que está siendo iniciado. En el cuarto triangular del tercer ventrículo se confiere el Grado de Maestro Masón. Aquí el candidato es sepultado en el ataúd, y aquí, después de tres días, se levanta de entre los muertos. Los grados inferiores de los antiguos Misterios conducían a través de tortuosos pasajes donde aullidos y lamentos llenaban el aire, y las llamas del Infierno flameaban en la obscuridad. El neófito que buscaba la luz era conducido primeramente por el mundo inferior, donde tenía que luchar con extrañas bestias y oía los lamentos de las almas perdidas. Todo esto simbolizaba la propia naturaleza inferior del hombre, a través de la cual sus ideales espirituales deben elevarlo hasta la iluminación y la verdad. Los grados superiores de los Misterios se concedían en magníficos edificios de cúpula, donde los sacerdotes, vestidos con albas túnicas, salmodiaban y cantaban, y las luces de invisibles lámparas resplandecían sobre preciosas joyas. Los Misterios Mayores representaban la felicidad del alma rodeada por la luz y la verdad. Simbolizaban que el hombre se había "elevado" de entre las tinieblas de la ignorancia, alcanzando la luz de la filosofía. Platón decía que el cuerpo es el sarcófago del alma, porque comprendía que dentro de la forma existía un principio inmortal que podía liberarse de su envoltura mortal sólo mediante la muerte o la iniciación. Para los antiguos, ambas cosas eran consideradas casi sinónimas. Por esa razón Sócrates, agonizando, ordenó a sus discípulos que hicieran una ofrenda cuando muriera, igual a la que tenían que hacer los candidatos al ser iniciados en los Misterios de Eleusis. El misterio del Ojo Omnividente era algunas veces simbolizado por el pavo real, porque esta ave tenía ojos en todas las plumas. En honor al ojo sagrado de la coronilla de la cabeza, los monjes de todas las naciones se afeitan la cabeza en el lugar en que se supone está situado. Los infantes que apenas han completado su recapitulación embrionaria de la lucha primitiva de la humanidad por la vida, tienen una región hipersensible cerca de la coronilla de la cabeza. El cráneo no se cierra allí inmediatamente. En algunos casos nunca se cierra, aunque generalmente las suturas se unen entre el segundo y el quinto año. La extremada sensibilidad en el área del tercer ojo suele estar acompañada de cierta clarividencia. El niño pequeño está todavía viviendo grandemente en los mundos invisibles. Mientras su organismo físico no le responde, está consciente y activo (por lo menos en cierto grado) en esos mundos con los cuales se halla conectado por la entrada abierta de la glándula pineal. Gradualmente, ciertas manifestaciones de su conciencia superior entran en su organismo físico y cristalizan en la fina arenilla que se encuentra en esa glándula. No hay arenilla en la glándula pineal hasta que entra la conciencia. No sólo estas dos glándulas de la cabeza son enormemente importantes, sino que todo el sistema glandular, en especial las glándulas endocrinas ejercen una tremenda influencia sobre el cuerpo humano, Los corpúsculos blancos de la sangre no son realmente generados ni por el páncreas ni por el bazo, sino que se forman por la actividad del doble etérico, que está conectado con la forma física a través del bazo. Una corriente continua de corpúsculos sanguíneos blancos, parcialmente etéricos, fluye del mundo invisible al organismo visible a través de la entrada del bazo. Lo mismo ocurre con el hígado, porque los corpúsculos sanguíneos rojos son hasta cierto punto una cristalización de las fuerzas astrales, pues el hígado es el portal que conduce al cuerpo astral. Las siete glándulas mayores de secreción interna están bajo el control de los siete planetas, y cada una de ellas es realmente un cuerpo septenario, de la misma manera que todos los órganos vitales lo son. El corazón se divide en siete órganos completos mediante cierto proceso de anatomía oculta, lo mismo que el cerebro. El hecho de que el cerebro humano se parezca mucho en ciertos detalles - especialmente los órganos agrupados en su base - a un embrión humano andrógino, es suficiente para incitar a más amplias investigaciones. Alguna vez los médicos descubrirán que el conocimiento de los órganos y funciones del cuerpo humano es el método más importante y completo para comprender las religiones de todo el mundo, porque todas las religiones - aun las más primitivas - están basadas en las funciones de la forma humana. No fue, pues, sin razón, que los antiguos sacerdotes colocaron en el dintel de los templos la inmortal sentencia: HOMBRE, CONÓCETE A TI MISMO.       https://groups.google.com/group/secreto-masonico/browse_thread/thread/f8a1e5a60da8e745/18fda121e34b7f17?lnk=gst&q=caduceo#18fda121e34b7f17



El Fuego Sagrado - Secreto Masonico - Gabito Grupos

Diciembre 2012 Alineación



Diciembre 2012 alineación Galactica de la Tierra con el centro de la Galaxia 

EL OJO OMNISCIENTE EN LA PARTE SUPERIOR SIMBOLIZA AL SANTO GRIAL Y LA PIRAMIDE http://www.gabitogrupos.com/SecretoMasonico/template.php?nm=1349386510


Vicente Alcoseri

jueves, 4 de octubre de 2012

LA RESPUESTA DE PITÁGORAS - SECRETO MASONICO


LA RESPUESTA DE PITÁGORAS
Gentileza de BUBY ORTÍZ


Cuéntase que después de haberse iniciado Pitágoras en los Misterio Egipcios, le preguntaron que había visto en el Templo. Y respondió: nada. Muchos HH.·. recién iniciados se van de la Orden porque en nuestros Talleres encuentran nada, porque nuestro simbolismo no significa nada, porque en la Masonería no se hace nada y otros se quejan de que en las Logias se habla mucho de simbolismo y nada más, que la Masonería es una institución para hacerse de amigos y nada más, que a las tenidas viene uno a perder su tiempo y nada más. Hace ya más de veinte años que el filósofo existencialista Martín Heidegger, en una conferencia titulada ¿"Qué es Metafísica"?, se le preguntó lo que significa cuando uno dice: "nada", y el contesto: "sólo eso y nada más". No me propongo otra cosa sino preguntarme lo mismo con respecto a la Masonería. Va al Taller porque no encontró nada. ¿Y cómo es que no encontró nada? ¿No encontró el Templo con su ara,
 sus columnas, su mobiliario y su decorado? ¿No encontró a sus HH.·. reunidos en Logia? ¿Y cómo es que dice que no encontró nada y que el simbolismo no le dice nada? Entonces encontró por lo menos el simbolismo. ¿Y cómo puede decir en una misma frase que en la Masonería no se hace nada y en la Logia se habla mucho, nada más?. Entonces se hace algo, aunque no sea más que hablar. Parece, pues que lo de la nada que se encuentra en la Masonería no hay que tomarlo tan al pie de la letra. El neófito que entra en el Templo encuentra algo, pero no encuentra lo que busca, lo cual plantea toda una serie de preguntas: 
1 ¿Qué es lo que busca el profano que solicita ser iniciado?
2 ¿Que es lo que no le puede ofrecer la Masonería (la nada que encuentra)?
3 ¿Qué es lo que le puede ofrecer la Masonería?
4 ¿Qué es lo que encuentra el neófito al decir que no hay nada?
El presente trazado tiene por objeto contestar a estas cuatro preguntas. 
1 ¿Que busca el profano que solicita su iniciación?
Puede devenir por una gran variedad de motivos, desde el más vil materialismo, el deseo de encontrar protectores o amigos para los negocios hasta el más elevado localismo humanitario. Lo más a menudo será una mezcla de todo y con frecuencia habrá un sentimiento de la propia imperfección y el deseo de hacerse mejor y más perfecto. No será raro tampoco que se espere encontrar en la Masonería un estimulo para hacerlo actuar a uno, para compensar la propia falta de actividad; ideas originales y extraordinarias que pongan en funcionamiento el pensamiento y la imaginación. Es uno de los problemas de la Masonería el que, por el propio secreto que impone a sus miembros, el profano llegue generalmente a sus; puertas despropósito de todo conocimiento realista de lo que le espera y en cambio, lleno de ilusiones y esperanzas que van de lo simplemente inadecuado a lo absurdo. 
2 ¿Qué es lo que no puede ofrecer la Masonería?
La Masonería no está hecha a la medida de las ilusiones del neófito. Si éste ha esperado un renuevo completo de su personalidad en forma de una muestra gratuita ofrecida a todo el que entra, se ha equivocado. Le damos la luz, le damos las herramientas para trabajar y le enseñamos la piedra bruta. Lo demás es asunto suyo. Tiene que trabajar para recibir su salario y éste se le da según la cantidad y calidad de su trabajo. No podrá pedir que se lo regalen todo de una vez y sin hacer el menor esfuerzo. Entonces el neófito no halla lo que buscaba. El buscaba un medio cómodo para hacerse la vida más fácil y agradable, para sentirse importante a poca costa, para vivir en paz consigo mismo. Y como no halla lo que busca, dice que "no encontró nada". Con ello expresa que todo lo demás que encuentra no le importa, que aquello es todo cuanto querrá y nada más. Es como el niño a quien le niegan un dulce de a centavo y que a través de sus lagrimas
 ya no es capaz de ver el hermoso pastel que le ofrecen. Decir que en la Masonería no se hace nada es otra manera de indicar que uno quería granjearse satisfacciones de amor propio a bajo costo. Si en la Masonería ya se estuviera realizando una autentica obra humanitaria, podríamos participar en la gloria sin tener que tomarnos la molestia de planearla y ejecutarla nosotros. Si la Masonería fuera lo que quisieran los que se quejan de no encontrar nada en ella, será el exacto equivalente de las múltiples sociedades de beneficencia cuyo principal objeto consiste en procurar que los retratos de sus miembros aparezcan periódicamente en la prensa con cualquier pretexto. Todas estas satisfacciones de amor propio, todos estos objetos de ilusiones y esperanzas irracionales la Masonería nos lo ofrece; de ahí que aquellos que no buscan más que esto, no encuentran nada. 
3 ¿Qué puede ofrecer, entonces, la Masonería?
Desde el punto de vista de estas personas: nada, pues para ellas el trabajo, el estudio, no es nada; y si no tienen la paciencia necesaria, nos dan la espalda. Cuanto más irreales e irracionales han sido sus esperanzas, tanto más tiempo necesitarán para hallar lo que ofrece la Masonería, trabajo, herramientas para ejecutarlo, el salario que sólo se consigue trabajando. El neófito tiene que aprender que en Masonería no hallará satisfacción alguna sino en razón de su propio trabajo. A través de su aprendizaje se dará cuenta de que si la Masonería le ofreciera sin trabajo las satisfacciones que buscaba, entonces sí podría decir que no es nada. En la Masonería se come lo que se trae, el que viene con las, manos vacías, esperando hallar todo ya preparado, se queda con el hombre. Lo que pasa es que el hombre moderno tiene del trabajo un concepto muy distinto del que tenían las corporaciones de constructores de antaño. Para nosotros, ó por
 lo menos para la mayoría de nosotros, el trabajo es esclavitud, actividad mecánica, impersonal, algo que se hace porque uno tiene que comer y sin trabajo no hay comida, algo que uno hace a regañadientes, esperando que el reloj marque la hora de salida; de allí buscamos el descanso, la diversión, las comodidades. Somos pocos a quienes la suerte ha deparado un trabajo constructivo y menos los capaces de buscar y hallar el descanso en una actividad creadora. El constructor medieval no se preocupaba por ahorrar tiempo para terminar la catedral, sino que se detenía en los detalles, agregando una profusión de esculturas tan bellas como innecesarias para la arquitectura, simplemente porque sentía gusto en crear lo bello, aunque tardara siglos en la construcción de la obra ó quedaría inconclusa. Nosotros ya no comprendemos fácilmente este placer en el trabajo. Queremos que el trabajo termine lo más pronto posible para poder dedicarnos a otras
 actividades en apariencia más placenteras. Necesitamos volver a descubrir la vocación artística del hombre la única que le da plena satisfacción ó de servir de apéndice pensante de una maquinaria, sino de realizar un trabajo creador. Esto es lo que puede y lo que debería ofrecernos la Masonería. La última pregunta fue: 
4 ¿Qué es nada que el neófito encuentra en el Templo?
Toca la puerta se le abre y no encuentra nada. ¿Qué es esta nada? Ya dijimos que tomar la palabra en sentido estricto sería absurdo. Algo encuentra, y si lo presionamos un poco nos diría: "No hay nada; sólo palabras, sólo rituales, solo símbolos, sólo ideas anticuadas. Algo encuentra, pero no lo que buscaba. Y como lo que encuentra no es nada en comparación con lo que buscaba, dice que no hay nada. Pero esta nada no es sólo un fenómeno negativo. En esta nada hay como un germen de algo nuevo y grande. El H.·. que se va de la Logia quejándose de no haber encontrado nada, no se limita a decir eso. Se va disgustado, decepcionado. El encuentra que la nada lo ha afectado en lo más hondo de su ser. Seguramente, pero halló precisamente su propio disgusto su propia decepción. Aunque se vaya de nosotros, su decepción lo sigue. Y aunque no lo confiese, no dejará de pensar de vez en cuando que para hallar algo se necesitan dos cosas algo que esté
 ahí y alguien que sepa buscar. Y si no se halla nada, no es siempre por falta de un objeto. Al lado del orgullo porque él no se dejó engañar, estará la constante inquietud acerca de qué habrán hallado los se quedaron y que el no supo hallar. Se ve puesto así de frente a frente con su propia insuficiencia, con su propia nada. Si quiere ser sincero consigo mismo, tiene que reconocer que donde no encontró nada, es en él. Este es el punto donde empieza a germinar la idea masónica. Si el hermano llega a este punto, empieza a ser masón. No es por casualidad que lo primero que ve el recipiendario en su iniciación sea la cámara de reflexiones con las imágenes de la muerte y del renacimiento. Tiene que reconocer que él no es nada, y si no llega a la experiencia de la nada, no habrá renacimiento ni será nunca masón de verdad. Pero tan pronto encuentra la nada en sí mismo como su propia insuficiencia, se podrá dar cuenta también de que le
 ocurre con respecto a sí mismo lo que le ocurrió con la Masonería. Allí decía que no hallaba nada, sin embargo, hallaba muchas cosas, menos aquellas naturalmente, que en sus ilusiones había esperado que encontraría. Entonces se impone un examen de conciencia, un estudio laborioso y sincero de lo que él realmente quiere. Pronto verá que sus ideales no son incompatibles con los de la Masonería, a condición de formularlos claramente.
¿Quiere ser rico?.La Masonería no se opone; antes al contrario, le facilitará contactos; pero eso sí, el dinero lo tiene que ganar él.
¿Quiere alcanzar fama?¿Qué Logia se opondría que uno de sus miembros se hiciera célebre?.
Le facilitará todas las oportunidades posibles, pero el trabajo lo tiene que hacer él. Cualesquiera que sean los deseos ó ideales que tenga con tal que no vayan en detrimento de la Humanidad la Masonería con su espíritu amplio y abierto, le presta las herramientas y el apoyo de todos pero de ahí en adelante, ¡Manos a la obra!. Pitágoras, al salir del Templo Egipcio no había visto nada. Pero como Pitágoras era Pitágoras, no se contentó con irse decepcionado echando peste contra los misterios egipcios, sino que encontró la nada en sí mismo, en sus deseos e ilusiones. Murió con sus ilusiones y renació con sus ideales a la verdadera luz de la sabiduría. 



Rv: [Logia_Web] DOCENCIA MASÓNICA N° 2.183: LA RESPUESTA DE PITÁGORAS - SECRETO MASONICO | Grupos de Google

miércoles, 3 de octubre de 2012

Error 500 (Server Error)!!1

LA CEREMONIA DEL AIRE SOFOCANTE ( L'Air épais ) corresponde al grado
34° de la masonería 



Rompen las olas neblinosas a lo largo de la costa,
los soles gemelos se hunden tras el lago,
se prolonga sombras
en Carcosa.
Extraña es la noche en que
y extrañas lunas giran por los cielos,
pero más extraña es todavía
la perdida Carcosa.
Canto de mi alma, se me ha muerto la voz,
muere sin ser cantada, como las lágrimas no derramadas
se secan y mueren en
la perdida Carcosa.
(aquí una observación interesante que podía escapársele
al lector menos atento. Obviamente, de la manera que Chambers se
refiere a Carcosa nos da a entender que se trata de un lugar, pero
aparentemente LaVey hace un juego de pal
la palabra “carcase "en inglés, que en español es cadáver de animal.
Al 'Air Epais es una ceremonia que trata del abandono del sendero
de la mano derecha, y del arranque desde entonces por el iniciado
del sendero de la mano izquierda, en el que él o ella abandonaran su
"Cadáver de animal" - su manera vieja de pensar –en donde desde
un ataúd será renacido libre del todo y sin ninguno rastro de su
antigua mentalidad abstinente y represiva , dejando su "viejo
cadáver" en el ataúd.) 

L'AIR EPAIS
Canto de Cassilda en
el Rey amarillo
Acto1º escena2ª
-ROBERT W.CHAMBERS 

La Ceremonia del aire sofocante es el rito que se celebraba
al ingresar en el grado sexto de la orden de los caballeros
templarios. Su objeto es celebrar un renacimiento de la
carne y repudiar de lo que hayamos podido negarnos en el
pasado. Por medio de un supuesto enterramiento se
consigue, simbólicamente, un nuevo renacimiento. La
ceremonia tuvo su origen en el siglo XIII. Relatos referentes
a la celebración de L´air Epais tuvieron como consecuencia
fortalecer las medidas del rey Felipe IV de Francia en su
campaña para abolir la orden, la que fue puesta fuera de la
ley en 1331.
Los templarios conocían los conceptos dualistas, de los
Yezidis de oriente próximo. Ellos vieron el orgullo y el elogio
por la vida como jamás lo habían visto cuando se
adentraron en la Corte de la Serpiente y en Santuario del
Pavo Real donde el grado de indulgencia se torno en un
equivalente de poder. ("El pavo real” es, en el budismo Jataka,
un símbolo de Bodhisattva, el iluminador) Debido a que las
plumas de pavo real son policromadas, ellas representan las
variaciones de luz, y simbolizan los siete planos astrales o,
los planetas de la astrología clásica. Después de todo, todos
los colores del espectro que los humanos pueden ver se
reducen al número siete. Los yezidis veneran a Tauus Malik,
el pavo real. Según Idries Shah, el significado de Malik -
similar a la palabra hebrea melek - es el rey, y de tauus, la
tierra verde. Las asociaciones del pavo real con la
degeneración de la vanidad son típicas del cristianismo.
(Emanuel Pavoni, “Baphomet, un examen analíticosimbólico”)
Como resultado de ello, desarrollaron lo que se
convertiría en uno de los ritos más importantes de
satanismo. El martirio, por ello motivado, fue un acto
repugnante y ridículo, y la última idea que los Templarios
transmitieron al mundo era de orgullo feroz.
La filosofía de Jeque Adi y de los Yezidis, aplicada a la
riqueza ya adquirida y los recursos físicos de los Templarios,
tarde o temprano podrían haber alejado del mundo
Occidental el cristianismo, si no hubieran sido parados.
Pero incluso con la supresión de los templarios, la
combinación de orgullo y los principios de la adoración
de la vida, unida a los objetivos occidentales -
esencialmente materialista - no sucumbieron por
completo al mostrar un historial de las órdenes
y logias después de los Templarios.
Como los templarios habían llegado al poder, se habían
vuelto más materialista y menos espirituales. En
consecuencia, los ritos del aire sofocante había
declaraciones en la que los hombres negaban su
herencia antigua de auto-sacrificio, la abstinencia y la
pobreza. 


Sólo la Resp:.Log:. Simb:. Dr Eusebio Guajardo N°48
puede dar el grado 34°  de la Francmasoneria 
La "promoción" que ofrece L'Air épais corresponde
al grado 34 de la masonería. Ya
que el trabajo finaliza en el grado 32 del Rito Escocés
(Maestro del Real Secreto), con un grado adicional
conferido en los casos honorarios. La misma posición se
llegó en el Rito de York en el décimo grado, que lleva el
título de Caballero Templario.
Los Ritos templarios originales "para llegar al quinto
grado simbólicamente guió a los candidatos por la
Garganta del Diablo en la montaña que separaba el Este
del Oeste (el dominio yezidi). En una división del
recorrido el candidato a de tomar una decisión
importante: elegir a permanecer en su camino, o ir por
el camino de la izquierda a Schamballah, donde podrían
habitar en la casa de Satanás, al haber rechazado las
debilidades e hipocresías del mundo pobre cotidiano.
(Schamballah - mejor conocido como Shangri-La - tiene
múltiples significados y descripciones tales como
"Tierra de Oro", "fuente de la felicidad" y "Ciudad de la
violencia y el poder". Según Helena Blavatsky era donde
posiblemente se originó la raza aria y también cuando
empezó a reunirse con las deidades el fallo de la Tierra
en sus ruinas, que podría decidir el futuro de la
humanidad.)
Un notable paralelo a ese rito de América está
representado en las mezquitas de la Antigua Orden
Árabe de los Nobles del Relicario Místico, una orden
limitada a los masones de grado 32.
Que noble y elegantemente rehuirán cualquier herejía
con referencia al lugar más allá de la “Garganta del
Diablo” como el ámbito en el que puede "rendir culto en
el santuario del Islam". 

Es imposible llevar a cabo L'Aix Epair con una "discreta"
blasfemia ante la "ética" cristiana, por lo tanto, su
exclusión de la masonería, lo que impide cualquier
avance más allá del grado 33 del Rito Escocés o el
décimo grado en el Rito de York. La orden de Astrum
Argentum de Aleister Crowley proporciona una
comparación interesante en su séptimo grado (Adeptus
exento). En su rito, la opción de tomar el camino de la
izquierda es convertirse en un niño del abismo, que no
es tan desagradable como pueda parecer, teniendo en
cuenta el principio maquiavélico (el fin justifica los
medios) el modus operandi de Crowley.
El Sr. Crowley, que no era tonto, simplemente añadiría
un "laberinto mágico" para los estudiantes cuya
conciencia no les permitía tomar el camino de la
izquierda tomarlo de todos modos, por "el goteo de la
conciencia". Afortunadamente, pocos de los discípulos
de Crowley llegó al grado de Adepto Exento, evitando así
el grosero "despertar espiritual" de los estudiantes que
toman el camino de la mano derecha (es decir,
probablemente sólo dio Crowley, el grado de Adepto
Exento al que pensaba que tendría el camino de la
izquierda - Las chicas del abismo, eufemísticamente
hablando.)
Los sentimientos abiertamente anticristianos del rito
del Aire Sofocante lo llevaron a ser considerado como
una "misa negra" y terminó siendo utilizado para acusar
a los Templarios. 

Para asumir el Sexto grado, un candidato debe renunciar
a toda la espiritualidad que niega vida y reconocer un
entendimiento del mundo material como un requisito
previo a los planos superiores de existencia. Este es el
ritual de desafiar a la muerte y su propósito es conjurar
cualquier patrón de conducta motivada por ella - como
el miedo de "ir al infierno" y la obligación de "actuar"
para ser aceptados en el Paraíso. Es una declaración del
renacimiento, de los placeres de la vida en lugar de auto
negación impuesta por la muerte - ya sea en forma de la
conducta antes citada o en forma de pensamiento "que
utilizan a tener (y vivir) todo lo que he desea o ¿Me
moriré y no tendrá nada?”
En la versión original de L'Air épais el celebrante es un
santo, un mártir o de otro tipo de negación. Esto se hace
para subrayar la transición de la auto-negación a la
auto-indulgencia.
La ceremonia de renacimiento tiene lugar en un ataúd
de gran tamaño. El ataúd contiene una mujer desnuda,
que será la responsable de despertar la lujuria al
"muerto" al entrar en el ataúd. Al'a épais puede servir a
dos propósitos: el rechazo de la muerte y la
consagración de la vida, o la blasfemia contra aquellos
que eligen vivir en la miseria, la pobreza y la negación.
El celebrante, es un amante de la vida por ello puede
deshacerse de todas las necesidades de la autohumillación,
por lo que “muriendo” podrá exorcizar las
motivaciones autodestructivas que pudiera albergar en
su interior.
L'Air Epais es una ceremonia por la cual podría
terminar la idea de muerte de su sistema,
convirtiéndose los atavíos de la muerte en los
instrumentos de lujuria y la vida. El ataúd, es el principal
instrumento para contener el brote de la fuerza que es
más fuerte que la muerte, la lujuria que produce la
nueva vida. Como un eufemismo, un ataúd de madera
está presente en la mayoría de los rituales de las logias
masónicas.
Si el celebrante es un masoquista, se puede (y quizá
debería) ser un esclavo de los miembros de la
congregación que tienen la misma tendencia. Sufre un
destino peor que la muerte cuando, en el ataúd, en lugar
de representar una esperanza de recompensa espiritual,
se enfrenta a las pasiones inesperadas de las que
siempre se han abstenido. (Si el celebrante es un
homosexual, obviamente, el ataúd debe haber otro
hombre. En todos los aspectos del ritual, el elemento de
placer debe ser lo que el celebrante se ha negado a sí
mismo durante su vida.) El castigo más grave siempre es
incurrido por uno cuya abstinencia se ha hecho su
indulgencia.
Así que ten cuidado: para el amante de la pobreza
crónica, la ruina (el castigo) siempre viene a través del
perdón. Esto, entonces, puede ser una interpretación
literal de la frase "matar por placer".
Cuando " un hombre de Dios " es retratado por el
celebrante, como en la versión posterior conmemorativa
de L'Air Epais, el ritual servirá para debilitar la
estructura colectiva de la organización que él
representa. Este factor introduce un elemento del Messe
Noir en el rito, como fue mencionado por Lewis Spence y
otros escritores. 

. El título de Represión en la atmósfera se refiere tanto a
la tensión producida por la atmósfera opresiva diseñada
durante la primera parte de la ceremonia como la falta
de ventilación en el interior del ataúd.
Cuando de nuevo la L'Air épais se celebrará en 1799,
estaba previsto celebrar el éxito de la maldición contra
Felipe y el Papa Clemente V por Jacques de Molay, el
último gran maestre de los Templarios, que fue
condenado a muerte junto con sus caballeros. Este texto
utiliza la verdadera maldición De Molay referida al Rey
y al Papa. Aunque el diálogo del sacerdote de Satanás, el
Rey y el Papa se presentó en francés en las
declaraciones de De Molay se mantuvieron en su
discurso real y formal.
La letanía diabólica de James Thompson siglo. XIX, la
ciudad de noche terrible, también fue utilizado como la
denuncia. No puede haber palabras más apropiadas para
la ocasión. Partes del texto aparecen en un drama de
1806, los templarios de Raynouard.
Las múltiples manifestaciones de satanismo en el ritual
masónico, como la cabra, el ataúd y el cráneo pueden ser
fácilmente utilizadas, pero el rechazo de ciertos valores
(y los valores de "derecho"), según requiere L'Air épais
no puede ser disfrazada como una teología aceptable.
Una vez que el celebrante ha llegado a este nivel, que
toma el camino de la izquierda y elige el infierno en el
lugar del Paraíso. Además por ser el L'Air épais tanto
ritual como ceremonia, es un memento mori (expresión
latina que significa "recuerda que morirás") elevado a su
máximo potencia. 

LO QUE SE QUIERE PARA SU REALIZACIÓN
La cámara debe ser negra o ha de estar guarnecida de
espejos. Una cámara guarnecida de espejos le proporciona al
oficiante una mayor confrontación, haciéndole híper
consciente de su papel. Los espejos sirven también para
<<robar el alma>> de acuerdo con la vieja tradición. En la
cámara ha de haber una silla austera para que el oficiante se
siente en ella durante la primera parte del ritual.
El ataúd puede ser de cualquier tipo, aunque es aconsejable
el tradicional estilo hexagonal, pues esta es la clase de ataúd
que figura en el actual símbolo del sexto grado de los
templarios y, combinado con la simbología masónica. En
cualquier caso, el ataúd debe ser lo bastante amplio como
para que en el puedan instalarse dos personas. De ahí que
con toda probabilidad llegue a ser necesaria una
construcción especial, con sus siguientes modificaciones.
Es necesario emplear todos los acostumbrados objetos del
ritual satánico. Otras cosas que son necesarias es un látigo
para flagelar al oficiante, una vinagrera para el vino de la
amargura y una copa.
El oficiante (Papa) va vestido con atuendos harapientos y
raidos. El Rey desempeña el papel de abogado del oficiante, y
lleva andrajos y una miserable corona de cartón. De Molay
esta vestido con un esplendor satánico. Luce el manto de los
templarios y los símbolos de su cargo. Empuña una espada. 

La mujer tendida en el ataúd habrá de ser sensualmente
incitante y atractiva, lo cual en completa oposición al
concepto de palidez y de aspecto exangüe que habitualmente
se asocian con la muerte.
En lo que se refiere a la música conveniente para este
ritual, se puede recurrir a “Le Messe Noir”, o bien puede
emplearse “La Sinfonía Fúnebre y Triunfal” de Berlioz.
COMO HA DE PROCEDERSE EN LA REALIZACIÓN
La ceremonia comienza de manera habitual, tal como está
escrita en la Biblia Satánica. Es leída la Duodécima clave
Enoquiana, y a continuación empieza el tribunal. Una vez que
han sido hechas las acusaciones, y que el Rey se le ha
permitido interceder en los momentos oportunos, es
pronunciada la sentencia de denuncia (ciudad de la noche
terrible). Deteniéndose a mitad de la denuncia, el sacerdote
indica que el vino de la Amargura le sea entregado al
oficiante, el cual, tras haber aceptado la última bebida,
escucha, hasta que termina la letanía. En este momento, el
sacerdote hace señas con el fin de que al oficiante se le
prepare para su definitiva humillación y, con ello, para su
goce. Los Litores (guardias) retiran al oficiante de su asiento
y lo colocan de bruces sobre la tapa del ataúd. Entonces el
sacerdote lee pasajes bíblicos del capítulo I de hebreos. Elije,
exactamente, los versículos comprendidos entre el 6 y el12.
Después de haber sido flagelado al oficiante se le levantara
la tapa del ataúd con su vara o con el pomo de su espada. En
el interior del ataúd se oye un grito y la tapa es abierta desde
dentro. Los brazos de la mujer que lo ocupa se tienden hacia
delante de un modo seductor. Los Lictores introducen al
oficiante en el ataúd, y lo dejan entregado a su perdición o a
su liberación, según sea el caso. Mientras la infusión tiene
lugar el sacerdote lee la decimotercera Clave Enoquiana. Una
vez que la infusión a terminado la mujer grita: <<¡Assez!>>
(Bastante) y al oficiante se le saca del ataúd y se le conduce
junto al sacerdote para que se hable. El oficiante proclama su
amor a Satán y, para dar muestras de su nueva fidelidad se
desprende de los símbolos del martirio.
El oficiante llama al Rey, al objeto de seguir adelante con el
juicio. Pero el rey ha desaparecido. Ha sido desterrado al
lugar de la indecisión eterna y de la melancolía, donde
permanecerá en medio de un viento triste que agitará sus
andrajos. Y nadie volverá a verlo jamás.
El sacerdote lleva a cabo su proclamación definitiva y la
ceremonia concluye dela manera habitual. 

L'AIR EPAIS
(EL RITUAL)
EL TRIBUNAL
(El sacerdote presenta a los participantes. Su Alto
Tribunal, dice, se reúne esta noche para juzgar el caso
del papa Clemente y del rey Felipe de Francia, a los
cuales se les acusa de conspiración, asesinato y
traición. Entonces le pide a Clemente que justifique
sus actos.)
EL PAPA
No puedo comprender este
misterio. Una maldición de un
enorme poder se abate sobre mi
persona y mis actos. Los
Templarios se han Vengado. Han
destruido al Papa, han destruido
al Rey. ¿Es que ni siquiera la
muerte ha terminado con su
poder?
EL REY:
Este asunto es viejo y ha quedado olvidado.
SACERDOTE: 

El asunto no puede ser
olvidado. Entre los más bravos
de Francia, murieron muchos
hombres.
EL PAPA:
No fui yo quien los condenó. Su rey, Felipe, obtuvo
informaciones que le hicieron conocer los actos de
los Templarios. Tuvo en cuenta su fortuna, su poder,
su arrogancia y sus ritos extraños, oscuros y
terribles. Por ello los condenó... ¡a muerte!
DE MOLAY:
Pero, ¿qué derecho tenía de hacerlo? ¿Qué título
se le había dado? ¿Es que cuando mis caballeros y
yo juramos proporcionarle la victoria al
estandarte sagrado y consagrar nuestra vida y
nuestro noble ejemplo a conquistar, defender y
proteger el Templo hicimos nuestro juramento a
algún rey?
SACERDOTE:
La autoridad de Felipe no es más que la de un profano.
Intentó ignorar la fuerza superior, el poder de los
Magos que hoy han convocado nuestro Alto Tribunal. 

(Felipe le murmura algo al Papa.)
EL PAPA:
Felipe era su rey, era su jefe. Era también su guía,
su guía espiritual. Los Templarios fueron
arrogantes. Se creían superiores a toda ley. Era
preciso aplastarlos. Era preciso que aprendiesen
una lección de humildad en los calabozos de su rey.
DE MOLAY:
Informe usted al rey que nos puso grilletes que, en
lugar de resistimos, nos entregamos a su causa. Pero
él deseaba hallamos indignos y descargó sobre
nosotros su anatema porque teníamos nuestro
Templo y no queríamos renunciar a nuestras
creencias, esas creencias que nos dan nuestra fuerza
interior. Se puede arrastrar a un inocente a una
mazmorra, pero si está dotado de una fuerza interior
y es verdaderamente generoso, jamás se dejará abatir
por el peso de sus grilletes.
EL REY:
Eso es cierto, Molay. Su coraje no fue debilitado por la
prisión y la tortura. Pero usted confesó. Reconoció
sus crímenes y los de su Orden. 

SACERDOTE:
¡Usted los torturó! ¡Usted trató a estos caballeros, que
durante toda su vida habían luchado para defender
su trono, como hubiera podido tratar a asesinos o
ladrones!
DE MOLAY (a Felipe):
Su Majestad, cuando me distinguía entre todos sus
súbditos, usted me colmaba de honores. El día en que
obtuve el ilustre privilegio de imponerle mi nombre
al hijo del Rey de Francia, ¿hubiera podido esperar la
solemne afrenta de aparecer ante vuestros ojos como
un vil criminal?
SACERDOTE:
De Molay describe al Tribunal cómo murieron los
Templarios.
DE MOLAY:
Una inmensa pira, preparada para su tortura, se
elevaba en forma de cadalso, y cada caballero creía
merecer el honor de ser el primero en subir a él. Pero
llegó el Gran Maestro. Subió, y el honor fue para él.
Su frente irradiaba gloria y esperanza. «Franceses,
recordad nuestras últimas palabras: somos inocentes,
morimos inocentes>>.
La sentencia que nos condena es una sentencia
injusta. Pero en otra parte existe un augusto Tribunal
al que el débil oprimido jamás implora en vano,
¡Y yo oso citarlo a él, oh, Pontífice Romano!
Pasarán otros cuarenta días... ¡y entonces te
veré comparecer en él!».
Entre la multitud, todo el mundo se estremecía
al escuchar al Gran Maestro. Pero qué asombro,
qué turbación, qué espanto cuando él dijo: «¡Oh,
Felipe! ¡Oh, mi señor! ¡Oh, mi rey! Yo te perdono
en vano, porque tu vida está condenada. Dentro
de este año te espero en el mismo tribunal».
Varios espectadores, conmovidos y
consternados, vertieron lágrimas por ti. Y el
terror se extendió entre la silenciosa multitud.
Parecía como si la venganza fuera a llegar de
repente. Aterrados, los verdugos no se atrevían
a aproximarse. Temblorosos, prendieron fuego
a la pira, y al hacerlo volvieron la cabeza...
Una espesa humareda envolvió el cadalso,
aumentando sin cesar. De pronto, las llamas
aparecieron. Sin embargo, en presencia de la
muerte aquellos bravos caballeros no se
inmutaron...
SACERDOTE:
¡ Assez! ¡Basta!
LA DENUNCIA
SACERDOTE:
¡Oh, triste Fraternidad!, ¿revelo los horrorosos
misterios en que estás envuelta?
No, tranquilizaos. Ningún secreto puede serie dicho
a aquel que no lo haya adivinado antes. Nadie que
no haya sido iniciado por muchos presagios podrá
comprender el lenguaje del mensaje, aun cuando en
voz alta sea proclamado eternamente.
Y, sin embargo, un hombre que delira; un hombre
que pone al descubierto su corazón y habla de su
propia caída, por muy loco que esté conserva
algún íntimo secreto, ya sea bueno o malo: aun
cuando sea indómita, la desnudez de la carne se
sonroja. La extrema desnudez de los huesos
sonríe sin vergüenza. El esqueleto sin sexo se
mofa del sudario y del paño mortuorio.
¡ La cosa más vil debe ser menos vil que Tú, de
quien has recibido su ser, Dios y Señor! ¡Creador
de todas las penas y pecados! Aborrecido,
maligno e implacable, yo afirmo «Que ni por todo
Tu poder, manifiesto o no; que ni por todos
los templos construidos en Tu honor cargaría con
la ignominiosa culpa de haber hecho a tal hombre
en un mundo tal.
Pues no puede reinar un Ser, ya sea Dios o
Demonio, tan perverso, estúpido y loco que cree
hombres así si de verdad puede hacerlo mejor!
El mundo gira eternamente como un molino;
muele muerte y vida y bueno y malo. No tiene
objeto, ni corazón, ni mente, ni voluntad.
Mientras el aire del Espacio y el río del Tiempo
fluyen, el molino tiene que girar ciega e
incansablemente.
No hay duda de que esto es fatigoso; pero ¿quién
puede saberlo?
Cuando su mente no es pobre, el hombre puede
saber una cosa: que, si gira, no es más que para
acomodarse a Su mezquina fantasía y que él es
completamente indiferente.
No. ¿Verdad que puede decir que lo trata
duramente? Lentamente le muele durante unos
años amargos, y una vez que lo ha molido lo lanza
a la muerte eterna.»
Cuando son los hombres quienes rondan esas
tinieblas fatales;
Cuando llenan sus bocas vivas con polvo de la
m uerte; y establecen sus moradas en las tumbas,
y exhalan eternos suspiros con aliento mortal, y
atraviesan el agradable velo de la vida
(agradable, pero lleno de diversos errores)para
alcanzar esa vacía oscuridad y ese viejo terror,
¿No se extinguen las lámparas de la esperanza y la fe?
Tienen mucha sabiduría y, sin embargo, no son sabios;
tienen mucha bondad y, sin embargo, no hacen el bien.
(Sabemos que los estúpidos tienen su propio Paraíso
y que los malvados también tienen su propio Infierno.)
Tienen mucha fuerza, pero, sin embargo, su sino fatal
es mucho más fuerte, tienen mucha paciencia, pero su
tiempo es más tenaz, posen mucho valor, pero la vida
se burla de ellos con algún hechizo. Son muy lúcidos y,
sin embargo, están locos:
Con una locura exterior que no puede ser controlada.
En el centro de su cerebro hay una perfecta razón que
no tiene poder alguno, sino que es pálida y fría. Pero
les permite ver su locura. Y así, prevén claramente la
ruina que se alza en su camino, e intentan vanamente
engañarse a sí mismos negándose a mirar hacia ella.
Y algunos son grandes en rango, riqueza y poder, y
otros por su genio y dignidad, y otros son pobres y
perversos. Estos son melancólicos, se agachan con
temor, se retraen para que no se fijen en ellos, aceptan
la muerte del cuerpo, el corazón y el alma, y dejan para
los demás los dones de la vida. Sin embargo, los unos y
los otros son hermanos: los más tristes y los más
aburridos hombres de la Tierra.
(Al oficiante le es entregado el Vino de la Amargura.)
Sobre ellos pesan las horas y los días; el peso de los
meses apenas pueden soportar, y a menudo en lo más
secreto de su alma oran para dormir, sin que nadie se
fije en ellos, durante períodos estériles y para
despertar en algún ansiadísimo momento de placer. Y
una vez que les haya entregado su pequeño tesoro,
¿por qué no eludir por medio del sueño otro
período de preocupación?
y ahora, al fin, os traigo una auténtica palabra,
confirmada por todas las cosas muertas y vivas.
Son buenas noticias; noticias de gran alegría
para todos: Dios no existe. Ningún demonio con
nombre divino nos hizo ni nos ha de torturar. Si
debemos hacer penitencia, no será para aplacar
la ira de ningún Ser.
Nos inclinamos reverentes ante las leyes
universales, que jamás han tenido para el hombre
una especial cláusula de crueldad o de
amabilidad, de amor o de odio.
Si los sapos y los buitres son horrendos, si los
tigres rebosan belleza y fuerza,
¿Es por benevolencia del destino o por su ira?
Toda sustancia vive y lucha eternamente, y pasa por
innumerables formas siempre en guerra y dominada
por innumerables acciones relacionadas entre sí. Si
un cierto día uno viene a la Tierra, es porque todas
las fuerzas lo han querido así y nada ni nadie ha
podido cambiarlo o impedirlo. En todo el universo, yo
no hallo el menor indicio de bueno o de malo, de
bendición o de maldición.
Lo único que encuentro es una Necesidad Suprema,
y un Misterio infinito, abismal, oscuro, no iluminado
siquiera por el más mínimo resplandor. Para
nosotros son las sombras fugaces de un sueño.
¡Oh, hermanos de vida triste! ¡Es tan breve!
Unos cuantos años nos traerán a todos alivio.
¿Verdad que podemos soportar estos años de
duras fatigas? Pero si crees que tu vida no te
satisface, ¡adelante!, puedes acabar con ella
cuando lo desees, sin temor a despertar después
de la muerte.
¡Cómo triunfa la luna a través de las noches
interminables!
¡Cómo palpitan y resplandecen las estrellas al girar
en densa procesión de luces celestiales en torno a la
bóveda azul, tan dura como el acero!
Y los hombres miran con apasionado pasmo y
anhelo la poderosa marcha y el resplandor dorado,
y piensan que los cielos responden a lo que ellos
sienten.
(La ceremonia sigue desarrollándose tal
como ha quedado descrito en Lo que se
requiere para la realización.)
(El sacerdote termina la ceremonia del modo habitual.)
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Rituales de ANTON SZANDOR LAVEY 

GRADO 34 EN LA MASONERÍA

DEL GRADO 34 EN LA MASONERÍA 


 Q:.H:. EUSTASIO CIFUENTES JIMENES
  Resp:.Log:. TOMAS CIPRIANO DE MOSQUERA No. 9 
Que venerar la virtud y la humanidad y aprender el amor a uno mismo y
a los demás, sea siempre nuestro primer deber. Massi 
Posiblemente todos nosotros hemos oído hablar del grado 34 masónico
que el General Tomás Cipriano de Mosquera se adjudicó a sí mismo
dentro de la Masonería Colombiana. Sin embargo, en reconocimiento de
nuestra Respetable Logia, vale la pena recordarlo como inicios a la
conmemoración de sus 65 años de fundación.

En México sólo la Resp:.Log:. Simb:. Dr Eusebio Guajardo N°48 de NL. México
Puede otorgar el Grado 34° de la Masonería Regular  
Como muchas cosas buenas, la Venerable Hermandad entró a la Nueva
Granada por la puerta de Cartagena donde, en 1.833, se fundó la
primera Logia Masónica que hubo en el país con el nombre de
"HOSPITALIDAD GRANADINA", y se constituyó en Supremo Consejo de la
Institución. De esta matriz salieron todas las otras asociaciones
masónicas colombianas, y por ello el Supremo Consejo Neogranadino de
Cartagena, así como los Soberanos Grandes Comendadores de éste, fueron
reconocidos siempre como la máxima autoridad masónica en toda Colombia
hasta 1.938 cuando se firmó un tratado de Fusión que trasladó la sede
principal de la organización a Bogotá. 
Recordemos que en 1.860, el general Mosquera, siendo Presidente del
Estado del Cauca, separó a éste de la Confederación Granadina, y se
lanzó a la guerra contra el Gobierno legítimo de ésta, que presidía el
Dr. Mariano Ospina Rodríguez. Pero para poder avanzar contra Bogotá
necesitaba tener cubiertas las espaldas y esto fue lo que consiguió
cuando, en el 10 de Septiembre de aquel año, celebró un pacto de unión
con el General Juan José Nieto, quien, además de Presidente del Estado
de Bolívar, era al propio tiempo Soberano Gran Comendador del Supremo
Consejo Neogranadino. Nieto, lo mismo que Mosquera, había ya separado
a su estado de la Confederación y después de varias campañas militares
triunfantes, dominaba todo el territorio de la Costa Atlántica, desde
la Guajira hasta Urabá. De modo que, la unión entre los dos jefes
aseguraba prácticamente el triunfo de la revolución. 
Pero entre Nieto y Mosquera existían diferencias de tiempo atrás. Los
dos caudillos, el costeño y el caucano, se odiaban en el fondo,
cordialmente; luego aquella unión, era puramente coyuntural. De tal
manera que ya durante el mismo desarrollo de la guerra, recomenzaron
las divergencias entre ambos. Mosquera, claro está, llevaba las de
ganar en las disputas que surgieron (y en las que plasma el valor y la
dignidad con que Nieto se defendió y desafió las embestidas de su
adversario, entonces en el ápice de su poderío civil y militar); pero,
en cambio, Nieto lo tenía bajo su mando en el campo de la Masonería,
que había sido el alma de la triunfante revolución y esto desazonaba y
le era insufrible al soberbio payanés. 
Entonces, fue cuando, para soltarse del cabezal con que Nieto lo tenía
agarrado, se le ocurrió fundar un "NUEVO ORIENTE"; y, en 1.862
hallándose en Ambalema, creó por su cuenta una nueva Orden Masónica y
la llamó "ORDEN REDENTORA Y GLORIOSA DE COLOMBIA" que tendría entre
otras, autoridad para otorgar el grado 4º a los "VARONES EMINENTES
APOSTOLES DE COLOMBIA"; el grado 21 a los "SABIOS AMIGOS DE LA
REPUBLICA"; y, finalmente el grado 34, que estaba reservado para los
"ACRISOLADOS AMIGOS DE COLOMBIA", y de una vez se lo otorgó a sí
mismo. 
Como era natural, este cisma conmovió a las columnas del masónico
templo, y puso en guardia al Soberano Gran Comendador de Cartagena,
Juan José Nieto, quien no solo protestó en seguida por la gravedad de
aquel movimiento separatista, que pretendía otorgar un grado superior
al grado 33, símbolo de la edad de Cristo, sino que prohibió que
ningún otro hermano ingresara al herético Oriente, y rechazó con
indignación el grado 34 que Mosquera, hábilmente, se hizo conceder. 
Este conflicto entre hermanos masones y especialmente entre sus
dignidades, despertó ecos que aún resuenan en nuestro tiempo, y no
concluye sino con la caída del General Mosquera en 1.867. 
Sus repercusiones todavía se ven en nuestra Orden. 
Plancha preparada de un texto de Eduardo Lemaitre y de Historia de la
Masonería Colombiana, de Américo Carnicelli
.

La verdadera Historia del Famoso grado 34° Masónico

LA VERDADERA HISTORIA DEL
FAMOSO GRADO "34°" 



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Se ha hablado y se habla con frecuencia del famoso grado "34°" del
l:. H:. General Mosquera, por conservadores, liberales y masones, con sus
chistes desfavorables para el ilustre prócer granadino, a quien se
presenta como un ambicioso. Nadie en definitiva sabe, sin embargo, la
verdad sobre el particular.
Fueron los miembros del Supremo Consejo Neo-Granadino del Grado 33°,
con sede en Cartagena, quienes iniciaron esta campaña, con el cuento
del grado "34", alterando la verdad y calumniando al gran patriota y
servidor de la República l:. H:. General Mosquera, tanto en el país,
como en el exterior, ante las Potencias Masónicas del Escocismo. Todo
esto debido a que el Gran General Tomás Cipriano de Mosquera,
resolvió
constituir un segundo Supremo Consejo de Grado 33°, en Bogotá, el 3
de
junio de 1864, violando los derechos y autoridad masónica del Supremo
Consejo Neo-Granadino del Grado 33°, única potencia del Rito Escocés,
Antiguo y Aceptado, regular y legítima para el Territorio de la
República de Colombia, de acuerdo con las grandes Constituciones de
1786, que establece un solo Supremo Consejo para cada Nación.
La verdad histórica del famoso grado "34°" es otra y sencilla. El
masón
Gran General Mosquera, hombre de acción, inquieto político, gran
progresista, que le fascinaba resolver los problemas nacionales,
hombre desprendido de todo interés material, vivía con la Gloria del
Libertador Simón Bolívar, quien lo había distinguido con su
confianza.
Pulcro en sus administraciones políticas, solo pensaba en el
beneficio
de la Patria. Hombre con grandes admiradores y simpatía, de
personalidad fascinante. No le faltaban enemigos políticos, nunca eso
sí de su categoría, como envidiosos de su gran personalidad. El Gran
General Mosquera era todo un militar, amante de la disciplina, orden
y
poseedor de una vastísima cultura.
Al encabezar la revolución que podemos llamar liberal, desde Popayán
el 8 de mayo de 1860, como Presidente del Estado del Cauca, contra el
Gobierno conservador del fanático y retardatario, Presidente, abogado
Mariano Ospina Rodríguez, y con el éxito al tomar a Bogotá en duros
combates, el 18 de julio de 1861, se proclamó Presidente Provisorio y
Supremo Director de la Guerra.
El l:. H:. Mosquera, encontrándose ya en el Poder de la Nación,
resolvió formar un grupo masónico político colombiano, del cual sería
el máximo jefe y dirigente, pudiendo ingresar a este grupo, sólo los
masones de cierta prestancia, amigos, admiradores e incondicionales
de
su persona, para desarrollar con ellos programas políticos, sociales,
y progresistas en bien de la República.
Fue así como el día 28 de mayo de 1862, en la Población colonial de
Ambalema, Estado del Tolima, fundó la Sociedad Orden Redentora y
Gloriosa de Colombia, en la cual se establecía únicamente tres
grados,
el 4, el 21 y el famoso 34°. Podían hacer parte masones de los tres
países que formaron la Gran Colombia, Granadinos, venezolanos y
ecuatorianos. Formó una liturgia para las reuniones, basándola en la
de la Masonería Universal.
Estas normas estaban contenidas en el folleto Masonería Colombiana,
Imprenta de Echeverría Hermanos, Bogotá, 1862 , que a continuación
transcribimos:
AD UNIVERSI TERRARUM ORBIS SUMMI ARCHITECTI GLORIAM
ORDO AB CHAO
En la ciudad de Ambalema, a los 26:. d:. d:. m:. m:. Sivan, del año
d:. l:. v:. l:. 5623, anno domini, 28 de mayo de 1862, el Supremo
Protector de la Mas:. de los Estados Unidos de Colombia, Sob:. Gr:.
Isp:. Jen:. en el Or:. Colombiano, acompañado de los Ssob:. GGr:.
IInsp:. JJen:. Gr:. 33:., Francisco Aranda i Juan C. Hurtado de
Mendoza, i el Sob:. i Sub:. Princ:. del Real Secret:. Vicente G. de
Piñeres; abrió la sesión, manifestando sus deseos e intenciones de
establecer para toda la República de Colombia un órden de Mas:.
especial para ella, adherido estrechamente a lo que tan útil i
gloriosamente favorece la fraternidad bajo el Rito Antiguo Escocés
Aceptado, con el objeto de estrechar más los vínculos i de hacer más
eficaces los trabajos, que tan fructuosamente ha emprendido para
afianzar los principios de Libertad , Caridad y Unión, que así en lo
político como en lo masónico, se promete sirvan de base i piedra
angular al edificio de Colombia. Leyó i promulgó con este motivo la
resolución i Código de Ritos que establecen i arreglan la Mas:.
Colombiana en los grs:. colombianos 4º:. i 21:. adheridos a los
mismos
grs:. del Rito Escocés, i al gr:. 34:. que se concederá a los que
poseen los grs:. 31:. 32:. i 33:. o cualquiera de ellos.
Nombró en seguida para el Consejo Supremo de la Mas:. Colombiana,
conforme a los Estatutos especiales acabados de promulgar, i como
miembros activos de él, a los mismos GG:. ll:. Aranda i Hurtado i S:.
P:. del Real Sec:. Piñeres; confiriéndoles el expresado gr:. 34:. i
reservándose hacer los demás nombramientos en Bogotá, hasta el número
de Consejeros que deben componer aquel Cuerpo Supremo.
Con lo que dio por instalado dicho Cuerpo.
Confirió en seguida el mismo gr:. 34:. al S:. G:. l:. J:. Juan José
Nieto, i le proclamó también miembro del Consejo Supremo.
Con lo que se concluyó i firmaron.
T.C. de Mosquera S:. P..gr:. 33:. del R:. A:. E:. A:. i 34:. del Or:.
Red:. i Gl:. de Colombia
Francisco Aranda gr:. 34:.
J.C. Hurtado gr:. 34:.
Vicente G. de Piñeres gr:. 32:. del R:. A:. E:. A:. i 34:. del Or:.
Red:. i Gl:. de Colombia
Del Libro "Historia de la Masonería Colombiana", escrito por el
Q:.H:.Américo Carnicelli
 
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